Y de repente, una mañana despiertas y la vida te sorprende,
dejas de buscar por cada esquina a esa persona que un día te hizo sentir la
chica más guapa de la ciudad. Te das cuenta que todo ha terminado, ya nada es
lo que era entonces, ha pasado mucho tiempo desde los primeros errores y las
noches de mimos, mariposas, besos y sudor han sido sustituidas por los 19 días
y 500 noches en el mismo lugar y a la misma hora, dispuesta a todo y a nada,
esperando un “te necesito” que nunca llegará, pintando sonrisas en tu
cara y buscando el mejor sexo sin amor que nunca antes habías conocido.
Esa mañana ha llegado, algo te dice que el resto de tu vida
comienza, y es entonces cuando sientes que el pasado solo han sido caídas para
enseñarte a andar. Lo bueno nunca termina si algo puede recordártelo, y en este
caso el y su sonrisa ya no están. Y es que si lo piensas sigues siendo tan
guapa como entonces, o quizás más.