Ayer buscábamos besos de despedida eternos en cualquier
portal sin luz, los días eran largos y las noches cortas si me visitabas con
esas maneras tan tuyas y las hacías tan mías y mi habitación era testigo de los
mejores momentos vividos por aquel colchón tan maltratado.
Hoy ya no te encuentro en otras bocas así que me he decidido
y he recuperado aquellos peluches que sustituí por ti un año atrás. Me he
vuelto a acostumbrar a su calor tan frío y cada noche he decidido dormir con
uno de ellos para nunca sentirme tan sola.
Pongamos que de un tiempo a esta parte cada uno de esos
peluches son nuevas historias, chicos de un día que no duran, ni duelen, solo te
besan y luego se pierden. Y aquí estoy, evitando (nuestra) mi canción favorita,
en (nuestro) mi bar favorito y tratando de no pensar que puede haber
peor que echar de menos a alguien que está tan físicamente presente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario